martes, 6 de noviembre de 2018

RIMAS DE BÉCQUER TERCERA PARTE.


LXV

Llego la noche y no encontré un asilo:
¡y tuve sed! ... Mis lagrimas bebí;
¡y tuve hambre! ¡Los hinchados ojos
cerré para morir!

¡Estaba en un desierto! Aunque a mi oído 
de las turbas llegaba el ronco hervir.
yo era huérfano y pobre... ¡El mundo estaba 
desierto... para mi!  

Gustavo Adolfo Bécquer.

Con estas hermosas palabras Bécquer hace referencia a cuando nosotros nos sentimos tan solos a pesar de lo rodeado de personas que podamos estar, muchas veces nos sentimos incomprendidos por los personas que están a nuestro alrededor, a veces solo queremos que nos den un abrazo que diga que todo estará bien y que ellos siempre estarán qui para apoyarnos, pero no es así nos critica y nos lastiman.

Cuando recordamos a una persona que fue muy importante en nuestra vida, pero que no podemos demostrar en ese momento nuestra tristeza por temor a herir a otras personas y solo tenemos que callar y beber nuestras lagrimas y nuestro dolor.  

























































































1 comentario:

  1. Qué bellos versos. Quizás la peor soledad sea ésa, la de estar rodeado de gente y que su compañia sea imperceptible. Como cuando queremos aconsejar a una persona a la que estimamos y ella lo toma a mal o simplemente nos ignora.

    ResponderBorrar

Mi corazón te extraña

Los días pasan y mi tristeza con ellos aumenta, extraño tanto esas mañanas en las que despertaba, salía corriendo hacia el jardín y tú est...