LXV
Llego la noche y no encontré un asilo:
¡y tuve sed! ... Mis lagrimas bebí;
¡y tuve hambre! ¡Los hinchados ojos
cerré para morir!
¡Estaba en un desierto! Aunque a mi oído
de las turbas llegaba el ronco hervir.
yo era huérfano y pobre... ¡El mundo estaba
desierto... para mi!
Gustavo Adolfo Bécquer.
Con estas hermosas palabras Bécquer hace referencia a cuando nosotros nos sentimos tan solos a pesar de lo rodeado de personas que podamos estar, muchas veces nos sentimos incomprendidos por los personas que están a nuestro alrededor, a veces solo queremos que nos den un abrazo que diga que todo estará bien y que ellos siempre estarán qui para apoyarnos, pero no es así nos critica y nos lastiman.
Cuando recordamos a una persona que fue muy importante en nuestra vida, pero que no podemos demostrar en ese momento nuestra tristeza por temor a herir a otras personas y solo tenemos que callar y beber nuestras lagrimas y nuestro dolor.
Qué bellos versos. Quizás la peor soledad sea ésa, la de estar rodeado de gente y que su compañia sea imperceptible. Como cuando queremos aconsejar a una persona a la que estimamos y ella lo toma a mal o simplemente nos ignora.
ResponderBorrar